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Cómo preparar tus cosas para guardarlas en un trastero

Lo que metes en un trastero puede estar meses o años sin que lo toques. Con una hora de preparación evitas olores, golpes y la típica caja que no encuentras. Estos son los pasos que mejor funcionan.
Limpia y seca todo antes de guardarlo
Guarda la ropa lavada y seca, los electrodomésticos vacíos, limpios y con la puerta entreabierta, y los muebles sin humedad. Lo que entra húmedo o sucio acaba oliendo mal. Si dudas de si algo se puede guardar, pregúntanos antes de traerlo: los alimentos, los líquidos inflamables y los productos que puedan oler o derramarse no son buena idea.
Cajas del mismo tamaño y bien cerradas
Las cajas de tamaño parecido se apilan mejor y aprovechan la altura del trastero. Pon lo pesado en cajas pequeñas y lo ligero en las grandes, para poder levantarlas sin hacerte daño. Cierra cada una con cinta y no la llenes tanto que se abombe.
Etiqueta dos lados de cada caja con su contenido y la habitación de origen. Cuando dentro de seis meses busques las sábanas, lo agradecerás.
Desmonta y protege los muebles
Desmonta lo que se pueda (patas, estantes, camas) y guarda los tornillos en una bolsa pegada al mueble. Cubre los colchones, sofás y espejos con fundas o mantas para que no cojan polvo ni se rayen. Los colchones, de pie o tumbados sobre una superficie plana, nunca doblados.
Coloca con cabeza: pesado abajo, pasillo al medio
Las cosas pesadas van abajo y al fondo; lo que vayas a necesitar, cerca de la puerta. Deja un pasillo para llegar a todo sin mover nada. Si tienes dudas de cuánto espacio necesitas, empieza por nuestra guía de tamaños o por la calculadora. Y haz fotos de cómo queda y una lista de lo que hay dentro: te ahorrará tiempo si más adelante necesitas sacar algo concreto.